La forma del refugio

Más allá de adornar el espacio cotidiano con colores y formas, los paraguas generan contrastes en la trama visual de la ciudad. Son círculos que navegan entre líneas rectas y precisas, manchas de tonos vivos o sobrios que animan, por un instante, la paleta fija del paisaje urbano.

Quien los usa busca resguardarse, a veces a sí mismo, a veces a quienes ama. El paraguas levanta una barrera entre el cuerpo y la naturaleza. Simboliza la fragilidad humana ante lo inevitable: la lluvia o el sol. Cuidar lo que valoramos nos lleva, sin notarlo, al amor por las cosas, por la vida.

Cuando observo a personas que caminan bajo la lluvia, sin conocerse, pero unidas por el gesto de sostener un paraguas, descubro una coincidencia: más allá de las diferencias, todos buscamos lo mismo.

Roberta García